lunes, 30 de septiembre de 2013

Cáncer de Laringe

Es el tumor maligno más frecuente del área otorrinolaringológica. Involucra al órgano de la comunicación, de ahí la importancia de su conocimiento y la valoración de la sintomatología temprana, ya que de un diagnóstico oportuno no solamente dependerá la posibilidad de curación sino la preservación del órgano de forma total o parcial, con sus funciones básicas.

El cáncer de laringe representa el 1-2% de todos los tumores malignos del organismo y el 25% de los de cabeza y cuello. La mortalidad del cáncer de laringe representa el 1% de todas las neoplasias.29
En el momento del diagnóstico un 26% presentan afectación regional y un 6% enfermedad a distancia.

La incidencia de neoplasias primarias sincrónicas con el cáncer de laringe es del 0,5-1%. La incidencia de neoplasias metacrónicas es del 5-10% siendo las localizaciones más frecuentes la bronquial, esofágica, pulmonar, cavidad oral-lengua, faringe, colorrectal y piel.                      
                          
Cáncer de laringe
El 90 al 95% de los tumores laríngeos está representado por el carcinoma de células escamosas.
Otros tipos poco frecuentes son carcinoma verrucoso, carcinoma escamoso papilar, carcinoma escamoso fusocelular o carcinosarcoma, carcinoma escamoso basalioide, carcinoides o tumores neuroendocrinos, carcinoma de células pequeñas, carcinoma adenoescamoso, carcinoma mucoepidermoide, carcinoma adenoide quístico, carcinoma de células acinares, carcinoma de células gigantes, carcinoma linfoepitelial y condrosarcomas. Además puede haber tumores metastáticos.

Los síntomas dependen de la localización del tumor:
Podemos dividir a la laringe en cuatro regiones anatómicas.
  • La laringe supraglótica incluye la epiglotis, bandas ventriculares, ventrículos, pliegues ariepiglóticos y aritenoides.
  • La glotis incluye las cuerdas vocales y las comisuras anterior y posterior.
  • La región subglótica comienza por debajo de las cuerdas vocales y se extiende hasta el borde inferior del cartílago cricoides o el primer anillo traqueal.
Los tumores supraglóticos representan el 20 al 30% de los tumores laríngeos.
Se presentan inicialmente con parestesias faringolaríngeas (carraspeo), sensación de cuerpo extraño el cual suele ser confundido con faringitis, por lo tanto hay que prestar atención a este síntoma sobre todo cuando es unilateral y persistente, en hombres de edad media y tabaquistas. Otro síntoma temprano de presentación es la otalgia homolateral, síntoma inequívoco de lesión mucosa. Manifestación que obliga a un examen minucioso (fibroscopía). Posteriormente aparecen odinofagia, disfagia, halitosis, disfonía, sialorrea y ptialismo. La disnea se presenta cuando el tumor produce obstrucción de la vía aérea o fijación de la hemilaringe. Todos ellos son síntomas tardíos que indican la extensión o infiltracióndel tumor.
Las adenomegalias son un signo no relacionado con el tiempo de evolución del tumor sino con la agresión del mismo, y las podemos encontrar en forma temprana.

Los tumores glóticos son los tumores laríngeos más frecuentes 50 al 60%, dan como síntoma temprano disfonía que tiene la particularidad de ser permanente y progresiva, por lo que todas las disfonías de más de 15 días de evolución, o que no remiten con tratamiento desinflamatorio deben ser examinadas con fibroscopio.

Los tumores subglóticos solo representan el 1%, no dan síntomas tempranos, se pueden presentar con disfonía por extensión a la cuerda vocal, disnea si son de crecimiento
exofítico o con adenopatías regionales.

Diagnóstico:

El examen laríngeo puede realizarse con espejo laríngeo de García, (laringoscopia indirecta) con el cual puede examinarse toda la laringe con algunas dificultades para evaluar la valécula glosoepiglótica y los senos piriformes.
Se debe realizar un completo examen de cabeza y cuello, siendo de especial importancia la palpación buscando adenopatías cervicales, a menudo primer signo de carcinoma laríngeo. Se evalúa la movilidad del complejo laringotraqueal y la extensión tumoral fuera de la laringe. Ante la presencia de una adenomegalia uni o bilateral deberá completarse el examen con una búsqueda minuciosa del tumor primario en el área otorrinolaringológica, antes de realizar una biopsia o resección del ganglio.
El endoscopio flexible permite una evaluación más localizada y directa de la laringe, además puede conectarse a una cámara para documentación de la patología. El examen estroboscópico permite evaluar el estado de la movilidad cordal y con ello identificar tumores cordales pequeños.

Tratamiento Médico:

Las posibilidades terapéuticas del cáncer de laringe pueden ser con criterios curativos
o simplemente paliativos para mejorar la calidad de sobreviva. Para ello se cuenta
con:
1 - Radioterapia.
2 - Cirugía.
3 - Quimioterapia.
Cuando se piensa en tratamientos curativos y de primera intención se opta por uno de los procedimientos. La asociación de dos o más de los mismos es para casos especiales o cuando la intención terapéutica es paliativa.

Tratamiento fonoaudilógico:

a) un paciente irradiado, el tratamiento se dirigirá a establecer su tono funamental, con ejercicios  de rectotonp y salmodia.
b) una cordectomía, su objetivo principal será la flexibilidad de la cicatriz para conseguir que su vibración sea máxima, en amplitud y ondulación, con ejercicios de vibración labial, lingual y vocaizaciones.
c) un paciente laringectomizado parial, para lograr una voz de banda satistactoria en su uso diario, además de una deglución sin falsas vías alimentarias, con ejercicios de pushing in buscando un sonido lo más cantado posible y lo menos rudo.
d) una laringectomía parcial con láser, donde el resultado vocal resulta desigual y poco previsible, se recoeminda un seguimiento foniátrico estrecho durante el primer mes después de la cirugía. Y así vigilar la formación de edemas, granulosmas o cicatrices y realizar una rehabilitación vocal acorde con cada caso. La voz será aceptabe aunque siempre disfónica.
e) una laringectomía total para restablecer un canal de comunicación útil, sea con voz esofágica, usando la fístula traqueosofágica o una prótesis laringea.
f) en aquellos pacientes en los que persiste la disfonía tras completar el tratamiento oncológico de su cáncer, la rehabilitación foniátrica de mantenimiento es una buena opción.

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